¿Jugamos?: Líbido_simulación vital
Marzo 14, 2008
Esta vez quiero tocar un tema que pocas personas tratan, pero que es tan importante o más como las relaciones de pareja. Para poder explicar qué nos gusta primero hay que conocerse y el conocimiento es virtud. Conocer nuestro propio cuerpo nos hace poderosos; y además nos da placer. Aunque muchos piensen que la masturbación es el último recurso cuando nos dan ganas de tener relaciones sexuales, es una práctica como cualquier otra e incluso se puede añadir a las prácticas en pareja. ¿Cómo puede desagradar ver a nuestra pareja dándose placer? Podemos aprender mucho de sus movimientos y si nos mira fijamente seguro que no podemos apartar la mirada.
En la masturbación individual podemos aprender a llevar nuestro propio ritmo y ayuda a no tener que estar pendientes de otra persona, sino de todo lo que sentimos. Además, nuestra mente podrá ir a donde queramos, incluso a imaginar a nuestra pareja, o por qué no, a crear nuestras propias fantasías. ¡La imaginación es gratis!
La masturbación masculina
Normalmente el hombre se dedica a acariciar el pene y mientras se agarra con firmeza, se mueve éste hacia arriba y hacia abajo. La zona más sensible se considera el frenillo, en la parte superior y se puede utilizar toda la mano o sólo los dedos para realizar el movimiento. La velocidad, el ritmo y la presión depende de cada individuo. Incluso éste movimiento se puede acompañar con caricias en los testículos, en la base del pene o en los pezones. No hay que olvidar que existen muchas zonas erógenas, desde el cuello hasta la parte interna de los muslos. En el momento previo al orgasmo, el hombre puede parar unos segundos para mantener la erección y así conseguir más placer.
La masturbación femenina
Se suele considerar ésta práctica algo más complicada, ya que el aparato genital femenino parece más complejo, pero todo es cuestión de práctica. También es verdad que al no ser tan externo, da más vergüenza.Lo habitual en la mujer es comenzar acariciando los pechos y pezones e ir poco a poco bajando hacia la zona genital. Aunque se puede usar el mismo procedimiento con los hombres y es conveniente (incluso más placentero) tomárselo con calma y no ir directamente a los genitales. Frotar suavemente los labios mayores (externos) ayuda a que la excitación vaya aumentando poco a poco para después pasar al clítoris con una fricción en movimientos circulares con las yemas de los dedos. La mayoría de las mujeres necesitan su previa o simultánea estimulación para llegar al orgasmo junto con la penetración. La otra mano que queda libre mientras se estimula el clítoris, se suele introducir en la vagina a modo de penetración, incrementando así la excitación o incluso para acariciar el punto G (parte interna de la vagina). A este método se le pueden añadir caricias en los pezones, en la parte interna de los muslos o el uso de juguetes sexuales que ayudan a sentir más placer. Por supuesto que estas son las técnicas básicas y que cada uno tiene que encontrar la(s) suya(s) propia(s). Lo único que hace falta es tiempo y tranquilidad.
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